16 September 2009

Nadie quiere nunca meterse en política...

... y sin embargo todos lo hacemos. Y normalmente, es para tirarnos los trastos a la cabeza.

La política es la ciencia (o habilidad innata) de usar cualquier cosa para tirársela a la cabeza al vecino. Desde ladrillos hasta carteras, pasando por banderas, libros, cámaras, micrófonos, hechos históricos, mentiras, verdades, tumbas, muertos, vivos, petróleos, fusiones en frío, cohetes, trajes, zapatos, crucifijos, sotanas, burcas, coches, trenes, aviones, rascacielos, mujeres, niños, mares, ríos, fronteras, puentes, murallas... Y así hasta el infinito.

Depende de cómo me levante ese día, al oír las noticias sobre política puedo reírme, llorar, morirme de miedo, sentir vergüenza ajena, o todo a la vez. Y muchas veces intento consolarme con ese cuento de que "la gente en realidad no piensa así, eso es algo inventado por los políticos". Mentira. Pensamos así, tal y como muestran los informativos, y los periódicos, y el Salsa Rosa... Pérez-Reverte siempre dice que "tenemos lo que nos meremos", en relación a los políticos. Y yo añadiría que la democracia funciona, porque tenemos nuestro fiel reflejo en el parlamento y el senado. Otra cosa distinta es que nos avergoncemos de ese reflejo, que no deja de ser nuestra propia imagen dibujada frente a nosotros con dolorosa nitidez.

¿Y a qué viene todo esto? Pues a que basta con viajar un pelín, para observar hasta qué punto llega nuestro absurdo, y lo ridículo de nosotros mismos. El cómo disfrazamos la realidad para que se adecúe a nuestros pensamientos, o nuestros deseos infantiles. Cómo, de la manera más idiota, utilizamos lo primero que tenemos a mano para "hacer política".

Y da la casualidad de que lo que yo tengo más a mano es el lenguaje, la lengua, o como lo quiera llamar el lingüista de turno. Verbigracia. Hace poco asistí a un congreso en Italia y a otro en el País Vasco.

Atended, queridos niños:

En el congreso internacional, toda la documentación está en inglés. En el nacional sobre lenguaje, la documentación se da en 4 o 5 idiomas, figurando por supuesto en último lugar el español (perdón, el castellano, que es más políticamente correcto).

En el congreso internacional todas las charlas son en inglés, incluyendo las ceremonias de inauguración y clausura. Cuando lo lógico hubiera sido que la hicieran en italiano, y luego hablar un poco en inglés... ¿o no?

En el nacional las charlas todavía son en inglés o en español; aunque se está peleando duramente para que puedan ser en cualquiera de los otros idiomas de este bendito país, y librarnos de ese yugo opresor de la dictadura, o algo. Eso sí, las ceremonias de inauguración y clausura son en dos o tres idiomas, figurando en último lugar, de nuevo, el español.

Esto provoca situaciones muy agradables y divertidas. Como eso de estar el 90% de la audiencia oyendo a gente hablarles en euskera, y no entender ni jota; y que sólo sonrían algunos catalanes y gallegos, que se congratulan de la idea de los organizadores, aunque ellos tampoco entiendan una palabra.


Y aquí es cuando yo me pregunto cuál es el objetivo de un congreso... Algunos ingenuos, como los italianos, creen que es la comunicación. Obviamente están equivocados.

Aparte de que, si el objetivo de un congreso es la comunicación, y los humanos nos comunicamos mediante el lenguaje... Silogismo: Al utilizar más lenguas, será que nos comunicamos más que el resto... ¿o no?

Genial, creo que hablando en 4 o 5 idiomas distintos lo estamos consiguiendo. Igualito que en otros países, empeñados en hablar todos inglés cuando hay hablantes de varios idiomas... Menuda panda de iletrados.

Que sí, que lo mismo ellos se entienden muy bien así, todos hablando el mismo idioma y eso... pero no pueden presumir, como nosotros, de riqueza cultural o de rasgos diferenciadores.

¡Allá ellos con su incultura!


Saludos.

2 comments:

Lucía Corujo said...

Curiosa esta comparación que has hecho, jeje.
Tanta globalización y nos pasamos todo el día buscando diferencias entre nosotros. Es una incoherencia.
Yo estoy de acuerdo con la frase citada de Pérez-Reverte, es del todo lógica, en una democracia, los votos deciden quién gobierna, con lo cual, tenemos lo que nos merecemos.
Lo peor de todo es la falta de reflexión, te voto y te votaré siempre.
Saludos!

little_gades said...

Pasar por aquí siempre es crecimiento. ¿No te lo han dicho aún? :)

Por cierto, me encanta que te encante lo que actualizo, que agradable es leer sólo elogios.
Y sí, Viggo Mortensen grandioso en Alatriste.

Un besazo niño y gracias por pasar.

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