Pues allí estaba yo. Perdón, quería decir: aYi TaVa llo, kNiHo, To LoCo
Bueno, por una vez y sin que sirva de precedente, me tomaré la licencia de respetar las reglas ortográficas en aras de una mínima legibilidad del texto. Que me perdonen mis amados canis por no usar su dialecto.
Decía que allí estaba yo, con mi traje de chaqueta blanco, mis Nike blancas de muelles dorados, y mi camisa con chorreras rosa. Con mi sello de gala del Camarón, ese en el que tiene grabado al Camarón con el Tomatito a la guitarra y, en un segundo plano del bajorrelieve, a Paco de Lucía dando palmas. Y cómo no, con mi escapulario flamenkito: en un lado Andy y en el otro Lucas, unidos por un cordón de oro del ancho de una maroma de barco. Y mis pendientes de brillantes de compromiso, que mi caniha pasa de rollos antiguos de alianzas.
Para la ocasión, me hice el peinado que siempre había soñado: rapado a la altura de las orejas, con una coletilla en la nuca, y una cresta de a palmo, que ni Pitingo en el dragón Khan. Todo muy bien repellado con una mezcla de gomina y silicona transparente. También me dejé un bigotillo macarrilla, al estilo de Farruquito cuando la hermana le manga las Gilletes.
Me estaba ya impacientando en el altar, pensando si echarle huevos al cura para pasar el ratillo, cuando esa novia caniha guapa aparece en la puerta de la iglesia, con su traje de talle bajo, su escote enseñando ombligo, sus plataformas blancas con corazones de tachuelas plateadas, sus ojillos pintados con dos rayas alargadas que se tocaban en la nuca, sus cejas dibujadas con rotring del 0.4, sus piercings en la lengua y en los labios, que en el parque parece que me estoy enrollando con una Termomix (esas son las cosillas que le gusta a ella que le diga... "El poeta" me dice, y yo le respondo: "Po t'atrinco una..." en fin, que me se va er coco). Al final me dió la sorpresa, y en lugar de cola larga, el traje de mi caniha llevaba unos alerones blancos con llamas pintadas en los costados y unos neones lilas en los bajos... iba tó guapa.
La contemplé caminando hacia mi como una aparición. Como cuando cojo el coche tuneado de mi primo, y nos ponemos a quemar rueda, y se te mete el olor hasta el sentido, y empiezas a ver dragones... Pues así me sentí al ver a mi canihilla. Y hasta la coletilla se me puso de punta cuando empezaron a sonar los acordes de la marcha nupcial tarareada a cuatro voces por "Los Rebujitos".
Al terminar la ceremonia, oficiada por un cura que tenía toda la cara de El Barrio con tonsura, salimos de la iglesia a ritmo de Melody, y nos montamos en el quad de mi sobrino que, adornado con flores blancas y campanillas, me parecía el carro de Manolo Escobar (bueno, por eso y porque el quad era robado).
Fue el día perfecto. Aishhh....
Saludos.
PD: por si sirve de inspiración a quienes estén ahora preparándose para casarse.
04 October 2010
16 September 2010
El remordimiento
He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida
no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.
Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.
Jorge Luis Borges
Nos ponemos tantas metas ambiciosas, objetivos, deseos inalcanzables o no, deberes, compromisos ineludibles, obligaciones inaplazables... que es difícil acordarse de lo esencial. Atreverse a ser feliz. Menuda chorrada, ¿no?
Sé que lo he puesto otras veces, pero es una frase genial de una película que me encanta, "Cosas que nunca te dije":
Alguien me dijo hace tiempo que lo peor del hombre es el miedo. Este post va para los valientes que se atreven a ser felices, o a intentar serlo.
Saludos.
PD: sí, es un post con recortes de otros... llamémosle pereza ^_^!
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida
no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.
Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.
Jorge Luis Borges
Nos ponemos tantas metas ambiciosas, objetivos, deseos inalcanzables o no, deberes, compromisos ineludibles, obligaciones inaplazables... que es difícil acordarse de lo esencial. Atreverse a ser feliz. Menuda chorrada, ¿no?
Sé que lo he puesto otras veces, pero es una frase genial de una película que me encanta, "Cosas que nunca te dije":
Cuando somos felicesno nos damos cuenta, eso también es injusto. Deberíamos vivir la felicidad intensamente y tendríamos que poderla guardar para que en los momentos en que nos haga falta pudieramos coger un poco, del mismo modo que guardamos cereales en la despensa [...]
Alguien me dijo hace tiempo que lo peor del hombre es el miedo. Este post va para los valientes que se atreven a ser felices, o a intentar serlo.
Saludos.
PD: sí, es un post con recortes de otros... llamémosle pereza ^_^!
01 September 2010
Arcoiris
A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea
sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo
sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente
y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin deseperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía
llorar
sólo llorar
entonces su sonrisa
si todavia existe
se vuelve un arco iris.
Arcoiris - Mario Benedetti
Simple vapor de agua visto a través de los rayos del Sol. No es más que eso. Como lágrimas iluminadas por una sonrisa. Y no puedes explicar su belleza. No son sólo los colores, o la forma, o lo imprevisto, o lo efímero... Es lo privilegiado que te sientes al poder contemplarlo. Como si toda esa pirotecnia silenciosa se haya materializado ante tí, sólo para tí. Tan tuya y tan de nadie. Tan palpable y tan inalcanzable. Tan propia como ajena.
Saludos.
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