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22 December 2009

Epifanía machista

Conversación el 4 de enero del año 0 antes o después de Cristo, como más coraje os de...


- Mari, mira, que resulta que hay una estrella en el cielo que pa mí que si la sigo voy a conocer al salvador del mundo.

- Anda, Gaspar, déjate de pamplinas. Guarda el Astrono-Cefa, apaga ya Cuarto Milenio, y ayúdame a poner la mesa.

- Que no, Mari, de verdad, que hemos quedao el Balti, el Melchor y yo pa ir siguiendo a la estrella.

- Pero shikillo, si tú te pierdes en el Carrefour cuando cambian las cosas de sitio, ¿cómo vas a irte por ahí a seguir a una estrella? Además, se están enfriando las croquetas, y ayer estuve dos horas liándolas y empanándolas.

- Joé, Mari, nunca te tomas en serio mis cosas... Cualquier día cojo el camello y me voy.

Y la Mari se quedó pensando: "Bueno, por lo menos no me ha dicho que va a por tabaco". Y en esas estaba, cuando siguió su marido con los planes para año nuevo con sus amigotes.

- Pues sí, y dice Balti que aparte de los camellos, necesitaremos pajes... y un par de tapers con comida pa cada uno.



- Eso, muy bonito... Vosotros os montáis la fiesta, y aquí está la esclava, trabajando como un mulo.

- Mira, pues al mulo también nos lo llevamos, que alguien tiene que cargar con todos los tiestos.

- Míralo, qué machitos... todo son machitos... Ellos tres... los camellos... el mulo... los pajes... ¿Qué pasa? ¿Que sois unos misóginos? ¿Por qué no os lleváis camellas? ¿Eh? ¡Dime!

- Pues mira, Mari, no había caído en eso, la verdad...

- Claro, ¿qué vas a decir ahora? ¡Y un mulo! ¿Por qué no una mula? ¿Creéis que no pueden cargar tanto?

- Mari, perdona... No recordaba que eras sobrina de María Teresa...

- ¡¡Y a mucha honra!! Fer-nán-dez-de-la-Ve-ga, ¡pa que te enteres! Si mi tía se entera de esto, ¡se le salta la vena del cuello!

- Que sí, que sí... anda, déjate de sermones ahora... si yo sólo...

- ¡Pues te fastidias! Ya estás cogiendo alguna camella... ¡y a la mula! Y en vez de pajes te llevas.... No, mejor llévate pajes...

- Vale, Mari... me llevo lo que quieras, mujer... Seguro que a Nico no le pone tantas pegas su mujer... Él coge su trineo, y santas pascuas.

- Claro, porque ella se queda con los enanos.

- Por favor, Mari, no entremos en el tema de los enanos, que ya se dónde vamos a terminar... y, diga lo que diga tu madre, yo soy muy joven para tener hijos.


Y así fue que al final, Melchor Gaspar y Baltasar salieron el 5 de Enero del cero mil cerocientos cero cero, antes o después de Cristo, para seguir una estrella.

Tardaron 3 días en volver. Nadie sabe lo que hicieron en su viaje, aunque se sospecha que se fueron de... fiesta. Los tres llegaron con la lengua estropajosa, los ojos vidriosos, y muchísima hambre. Síntomas inequívocos de la consumición de sustancias extrañas. Su excusa fue que cruzaron dos veces el desierto en sólo 3 días, aunque obviamente eso no lo creyó nadie. Luego también se supo que Melchor perdió una cartera llena de monedas de oro, Gaspar venía oliendo a incienso (su mujer lo detectó al instante, puesto que ella sólo usaba lavanda para perfumarse), y Baltasar perdió una cajita misteriosa que, según él, contenía mirra.



Ante todo esto, las tres esposas pidieron el divorcio, apoyadas por María Teresa. Gracias a la intercesión de ésta, en el juicio se quedaron con los tres palacios, los tres camellos... y tres pajes para cada una. Con lo que a nuestros 3 desahuciados amigos sólo les quedó a cada uno una paj... no, mejor una mula.




Saludos.

26 June 2009

Job

Era un hombre tranquilo. De esas personas que parece que todo lo hace a cámara lenta. Pero no por la lentitud de sus movimientos, sino por la expresión de su cara, por la ausencia de crispación en sus movimientos. Como si todo fluyera siempre a un ritmo imperturbable, sereno. Su mirada era sosegada, su semblante siempre apacible, con una sonrisa eterna en su rostro, incluso con cierto toque bobalicón.

Nadie jamás lo vió alterarse por nada. De pequeño, incluso pensaron que era autista, o que tenía cierto retraso ("tien'un plomillaso dao", que decía su abuela). En los recreos, todos los niños salían corriendo cuales almas que lleva el diablo, saltando, gritando... Él simplemente caminaba parsimoniosamente hacia el patio, con su sandwich de nocilla en una mano y su biofrutas en la otra. Por cierto, jamás llegó a comerse ninguno de esos manjares, pues todos los días los matones de la clase le arrinconaban en las fuentes de agua y le quitaban todo cuanto llevaba. Pero ni eso conseguía sacar de Job la más mínima queja, el más mínimo quebranto, ni el más leve asomo de venganza en sus ojos. Simplemente decía: "Si Dios quiere que sea así... que así sea".

Job fue creciendo, y nada cambió en su vida. Su hermana le solía romper los Heeman, a lo que él no respondía haciendo lo propio con las Nancy's, sino que se compadecía de lo machorra que era la pequeña (cosa que, por otra parte, no era mentira). "Si Dios quiere que sea así... que así sea".

Más tarde, en la adolescencia, conoció a su mejor amigo. Años después conquistó a su primera novia. Y días más tarde tuvo sus primeros cuernos, gracias a ambos. Por supuesto, Job permanecía tranquilo... cornudo, pero tranquilo. Es más, se alegró por su amigo, porque la novia estaba de muy buen ver; y se alegró por su ex-novia, porque se decía en el barrio que su amigo tenía un gran Don de dios.



En la madurez, Job conoció a una bella mujer, y crearon una familia próspera. La vida familiar era plácida. Siempre le quitaban el mando de la tele a Job, y él nunca rechistaba. Era el encargado de sacar la basura y pasear al perro, y limpiar los regalitos que el animal se mepeñaba en dejar por todas partes, especialmente sobre sus zapatos. También veía cómo su hija menor llevaba a su casa cada día a un chico distinto, y cómo su hijo mayor le sisaba dinero de la caja fuerte. "Si Dios quiere que sea así... que así sea". (Como vemos, de aquí vienen las ideas que luego dieron lugar a la LOGSE)

Entonces, Dios decidió poner de verdad a prueba a Job, para saber hasta dónde llegaba su fe y, sobre todo, su paciencia. Para eso, Dios decidió con crear uno de los mayores desastres naturales del universo: la familia política.

Comenzó con crear al cuñado. Un sujeto con la inigualable capacidad de llegar siempre a deshora. Un ser con la increíble facultad de decir siempre la frase menos indicada en el peor momento. Y, ante todo, un individuo con la suficiente poca vergüenza como para sentarse en el sitio del sofá preferido por Job, a la vez que le pedía la última lata que quedaba en la nevera de su cerveza favorita, descalzando al mismo tiempo sus pies y posándolos sobre el paquete de tabaco de Job.

Job aguantó impertérrito (impertérrito perfecto simple). Y en lugar de darle al cuñado el coski de su vida, sonrió, y se sentó en el posabrazos del sofá, oyendo pacientemente las historias sin sentido del susodicho. "Si Dios quiere que sea así... que así sea"

Al ver Dios que este avatar del destino no suponía para Job ningún problema, se le ocurrió aumentar la familia política con uno de los seres más odiosos de la creación: la sobrinita sabionda. Esa que nada más decir: "Hola tito Job", te taladra el cerebro con su voz de repipi. La misma que en lugar de jugar en el jardín a llenarse de barro con los otros niños, se sienta en el butacón, se cala las gafas, y resuelve el sudoku que Job tenía a medias desde hacía semanas. Y no contenta con ello, corre a la cocina gritando: "¡¡Tito Job, Tito Job!! Este puzzle es muy fácil, ¿tienes otro más difícil?". No obstante, Job transigía con todo esto. Tan sólo notó Dios una leve hinchazón de la sien derecha, pero ni un mal gesto. Tan sólo la frase de siempre: "Si Dios quiere que sea así... que así sea".

Dios ya estaba cayendo en la desesperación. Nunca quiso llegar a esos extremos, pero la fe de Job le obligó a crear una criatura que preferiría no haber creado jamás: la suegra. La reencarnación del diablo en cuerpo de vaca, y con rasgos levemente femeninos.



La suegra llegaba por las mañanas, y no decía buenos días, sino que bufaba algo como: "Hija, ¿aún sigues casada con esto?". Tenía la inmensa habilidad de buscarle el lado malo a todo, sobre todo a todo lo concerniente a Job. Si Job hacía una chapuza en casa, que por qué no había llamado al fontanero, que era un profesional. Si llamaba al fontanero, que si era tan torpe que no lo podía hacer él mismo. Si encontraba un trabajo mejor, le tachaba de trepa avaricioso capitalista. Si rechazaba alguna oferta, era un jipi vago y sin aspiraciones... Y nada de eso hacía que Job profiriese una queja, o una maldición. Sólo le detectó Dios un leve tic en el ojo izquierdo. "Si Dios quiere que sea así... que así sea".

Dios ya no tenía más ideas, y a punto estuvo de tirar la toalla, y reconocer que Job era aún más santo que él mismo. Pero entonces se le ocurrió una idea genial.




Sí, queridos niños, ¡Dios creó la regla!

Y aunque a Job se lo pareció al ver a su mujer acercarse a él con cara de demonio de Tasmania con sinusitis, no era el fin del mundo, ni la venida de los jinetes del Apocalipsis... Que va... Era la regla, o lo que es lo mismo: el fin de la paz mundial. Ahí fue cuando Job perdió la calma, la entereza, e incluso la presencia de ánimo.


FIN

08 June 2009

El diluvio



La ducha goteaba.

Parece una tontería, pero nada de eso. Es el aleteo de la mariposa. Un día te das cuenta al cerrar el grifo que, cada tantos segundos, una pequeña gota se va formando en su borde hasta caer al fondo del baño. Al prinicipio no le das importancia. Hasta que una noche te despiertas a las tres de la mañana, y empiezas a percibir cierto sonido. Poco a poco, ese leve golpecito se va haciendo más patente. Y a las tres y media, toda la casa retumba con el eco atronador de la gota de agua precipitándose al vacío. Y entonces tu vida depende de arreglar tamaño desastre universal.

Eso fue lo que ocurrió en casa de Alicia, allá a principios de verano. Ella se lo comentó al marido, que era muy mañoso en todo lo que se refiere a ahorrarse dinero, y éste enseguida cogió la caja de herramientas, en lugar de coger el teléfono, como le aconsejó la sufrida esposa. Ella ya tenía experiencias de enchufes averiados que obligaban a alicatar de nuevo la cocina; o de cajoneras del Ikea que por arte de magia acababan siendo mesas de merendero, y de dos sofás de 2 y 3 plazas respectivamente, salió una barca preciosa, con sus remos y todo, e incluso asientos acolchados ( en algún sitio había que poner los trozos de gomaespuma ). Pero su santo esposo, Noé, era así de cabezota.

Así pues, el leve goteo de la ducha pasó a ser leve chorrito. Al segundo intento se convirtió en fuentecita graciosa para jugar los niños. A la tercera fue la vencida, y consiguieron hacer de su baño una réplica casi perfecta de las cataratas del Niágara. Su marido Noé seguía luchando a brazo partido contra las tuberías del baño, y ella empezó a llamar a sus familiares, para pedir asilo doméstico.

Pasadas unas semanas, la situación no mejoraba. La casa era un pantanal, y el vecindario estaba empezando a sufrir las consecuencias. Al mes siguiente, esa pequeña gota de la ducha estaba provocando la inundación más grave que se recordaba jamás en el pueblo.

Aquello no había quien lo parara, así que Alicia empezó a empaquetar las cosas imprescindibles, y a meterlas en bolsas del Carrefour. Bueno, recogió las cosas que ella consideraba imprescindibles, a saber: dos paquetes de pan Bimbo ( para los bocadillos ), 50 rollos de papel higiénico ( no voy a explicar para qué ), 10 paquetes de Kleenex ( para cuando se acabase el papel higiénico ), 2 tabletas de chocolate ( para los días de bajón ), un paquete de harina ( para la bechamel, obviamente ), un tetrabrick de leche de soja ( también para la bechamel ), una caja de cerillas ( con algo habrá que calentar la leche y la harina ), crema hidratante corporal ( que a Noé enseguida se le agrietaban las manos ), y hojas de laurel ( esto ningún hombre sabrá decir jamás para qué es ). En fin, que la mudanza había empezado.

Entonces, pareció que Noé se daba por vencido... Aunque no salió de su casa cabizbajo, como era de esperar tras su hazaña. Salía feliz, radiante, como si en lugar de inundar un pueblo, hubiese ganado el gordo de Navidad. Con voz triunfal, dijo: "¿¡Ves, Alicia, como al final la barca nos iba a servir para algo!?"

Dicho y hecho, la familia Hurtado en pleno se montó en la barca hecha con sofás del Ikea. Todos, inlcuídos un poto que tenían en la cocina, y la mascota de la pequeña: un ñu marrón feísimo pero al que la niña tenía mucho cariño.



Estuvieron a la deriva 40 días con sus 40 noches, alimentándose de papel higiénico con bechamel, y bebiendo crema hidratante. Al final, las tareas del papel higiénico las cumplieron los kleenex. Y el chocolate lo guardaron como último recurso, utilizando en su lugar un sustituto más económico y agradable para la pareja: el laurel.



En estas que se les apareció Dios en forma de esponjita ( o "nube", según el sitio ). Y dijo Dios a Noé: "Noé, por tener fe, y ser capaz de buscarle utilidad a las cosas del Ikea, obraré el milagro que salve a la humanidad". Dicho esto, Dios cerró la llave de paso del baño de Noé, y quitó el tapón de la bañera.




FIN

24 April 2009

Carta de San Cristóbal a los chiclaneros

Queridos hermanos,

en verdad os digo que de nada sirve dar rodeos sin sentido hasta llegar a vuestro destino final. De nada sirven las excusas, las falsas salidas, las desavenencias de trayectorias errantes en un universo en constante movimiento giratorio. En verdad yo os digo que de nada sirve llenar el camino del vecino de obstáculos. Ya que tras cada nueva traba, habrá otra, y otra más, hasta que por fin nuestra fe en el camino recorrido se desvanezca por sí sola.

Hermanos, mirad al cielo esperanzados. Mirad al cielo confiados de que la señal divina os guiará. No importa lo intrincado de la senda, ni los recodos en cuyo abrigo acechan los guardianes de la noche, esperando que la falta de rectitud en vuestros corazones, en vuestras intenciones, en vuestra fe, os conduzcan a ellos irremisiblemente.

Yo os digo, hermanos chiclaneros, que nada podrá impedir que los elegidos lleguen a las puertas del reino prometido. Bienaventurados ellos, que se verán recompensados con la eternidad, gozando de la presencia divina, de ángeles alados rebosantes de júbilo, y danzando al son de las más celestiales melodías.

Queridos hermanos chiclaneros, es por todo esto por lo que me dirijo a vosotros. Para solicitar vuestra atención, vuestra preocupación. Para pediros que abráis los corazones y abriguéis este mensaje:





















"No pongáis más rotondas, joder!!!"




Un saludo.

21 April 2009

Éxodo (II)

(Continuación del Éxodo)

Dejamos al pueblo "JOdío" buscando la tierra prometida, en el tren hacia el paraíso, huyendo de las 7 plagas divinas. Retomemos el relato...


En su exilio, Yahvé proveía a los "JOdíos" de víveres para subsistir en la dura travesía, mediante el envío de lo que se conoce como "El Maná". "El Maná" era un señor mayor, de larga melena cana, y andares indecisos, con un parecido más que razonable con el batería del grupo de rock mejicano. "El Maná" empujaba un carrito metálico mientras, con voz monótona, monocroma, incolora, inodora e insípida, repetía sin cesar una letanía a su Dios: "Er fanta, la serveeeesa, la... co... ca... colaaaaaaaa.... El agua, las patatas, la... co... ca... colaaaaaaaa... bocaííííllos!". De vez en cuando alguno se contagiaba de su espiritualidad, y exclamaba: "¡Aquí estoy, señor! ¡Un agua y dos paquetes de papas!".

Cierto día, estando los "JOdíos" degustando los víveres de "el Maná", se oyó un grito espeluznante. Era el tonto del pueblo, alias "el Moi". Se le había acabado el tetrabrick de batido puleva de chocolate, y lloraba desconsolado su pérdida. Súbitamente, sintió una llamada, y en pocos segundos había atravesado un vagón de pasajeros, el vagón-restaurante, otro vagón de pasajeros, regresó al vagón restaurante a robar servilletas, de nuevo cruzó el vagón de pasajeros, y por fin llegó al servicio de caballeros. Estaba claro: el batido estaba caducado. Se oyeron truenos, rugidos animales, la tierra tembló... Y a los pocos minutos salía "el Moi", con cara de satisfacción, y sosteniendo en sus manos el cartón de tetrabrick abierto en canal, y unos garabatos pintados dentro. Ponía lo siguiente:


(Para los puristas: en aquella época los tetrabricks eran de pergamino. Y me gusta el número 7. Más cosas raras tiene la Biblia, y un montón de gente se la cree.)


Ante esta revelación, todos quedaron perplejos. Sobre todo la madre de "El Moi", que juraba y perjuraba que su niño no sabía leer, y mucho menos escribir (lo de que no sabía contar era algo obvio, a tenor de la numeración de los mandamientos). Que a lo más que podía aspirar era a político o, a lo sumo, heredar el trabajo de su padre, un artesano de gran habilidad manual: era mamporrero de camellos.

En fin, que en esas disquisiciones estaban, cuando de repente una gran cortina de humo les cegó. Cuando cesó el estruendo, todo quedó en calma. Unos pensaron que era una señal divina, y empezaron a rezar al tetrabrick de "el Moi". Otros se despertaron de la siesta, contraviniendo el tercer mandamiento. Y el resto simplemente se levantó, cogió sus cosas, y se fue a la puerta del vagón del tren, sorteando peligrosos obstáculos divinos, que ponían a prueba su fe: viejas hipermaquilladas, niños pequeños con mocos cuales cataratas del Niágara despeñándose de sus orificios nasales, más bicis que en el día de la misma apiladas en uno de los zaguanes del vagón, "el Maná" y su carrito metálico... Era la Divina Comedia, versión Supersol.

Y el mar rojo se abrió. Es decir, las viejas maquilladas como prostitutas se apartaron de la puerta, "el Maná" hizo desaparecer su carrito como por arte de magia, y las bicis... las bicis siguieron allí, porque no había dios que las quitara. Y el pueblo corrió en tropel, para alcanzar la tierra prometida... y soltar la maleta, y darle dos besos a mamá, y decirle al oído cuánto se le ha echado de menos en ese destierro en el desierto.


FIN DEL ÉXODO



(Fragmento de la Javiblia)

18 April 2009

Éxodo (I)

En tiempos del faraón Erasmus "el Alcohólico-Perdío", vivía en Egipto un pueblo esclavizado. Se trataba del pueblo "JOdío". Sus gentes se debatían entre la pobreza extrema de entre semanas, y la semi-inconsciencia psicotrópica de los "findes". Vivían felices, acampados en sus poblados, más o menos higiénicos (más menos que más, la verdad). Pero no todos eran iguales en este sufrido colectivo. Los de clase alta habitaban palacios de contrachapado, uralita y mugre. Mientras que los de clase media o baja se conformaban con cubículos de cemento o yeso, y mugre.

La mugre fue uno de los mayores avances tecnológicos de este pueblo olvidado por los historiadores. La había de muchas clases, y con muy variados usos. Desde la simpar pelusa, útil aislante térmico, también adoptado a veces como mascota y guardiana de algún cubículo. Hasta el imprescindible charco de cerveza en la puerta de la cocina, trampa mortal para alimañas sin escrúpulos como cucarachas, ratones, o vecinos pesados. Sin olvidar, por supuesto, a la grasa de los cacharros de cocina, condimentos de los más sutiles ágapes o bocatas de medianoche; y las migas de pan de los cojines del sofá, aditivos para la imagen personal, utilizados como decoración del cabello tras la siesta.

En fin, que llegó el verano y con él, Dios decidió putear a su pueblo. Ahora los puristas dirán que no, que Dios a quien fastidió fue a los egipcios, etc... Pero esta es mi biblia, y paso de los cuentos de hadas que intentan hacernos tragar las otras religiones.

En fin, que Dios decidió juguetear con los "JOdíos", y les mandó siete plagas chungas. Pensó mandarles 10, por hacer juego con los futuros 10 mandamientos, pero cuando iba por la octava, se quedó en blanco. Y total, como es Dios, pues dijo que siete, y punto.

La primera plaga consistió en obligar a los "JOdíos" a hacer los exámenes a rojo y con letras de imprenta. Muchos quedaron ciegos, y otros se volvieron locos... Y otros se volvieron locas.

Como segunda gran plaga, Dios rellenó todas las latas de Red Bull, con menta poleo con sacarina. Esta plaga hizo que las fiest... digooo, las "sesiones de estudio nocturnas" terminaran a las 4 de la tarde.

Más tarde, envió la tercera plaga: el cierre en cadena de todos los telepizzas. La única posibilidad de conseguir comida para el sufrido pueblo "JOdío", era llamar al 112 y robarles los almuerzos a los conductores de ambulancias.

La cuarta consistió en la bancarrota de las pastas... de todas las pastas.... las Gallo y las gafas. Esto provocó que el 90% de la dieta de los "JOdíos" se basara en cartones cocidos; y también provocó la muerte de todos los miopes.

Como quinta plaga, Dios reconvirtió Cruzcampo en una empresa juguetera, con lo que el pueblo tuvo que comenzar a beberse las colonias de la Barbie Gambrinus.

El sexto desastre fue llenar de cabrillas los campos de cultivo de marihuana. Los "JOdíos" tuvieron que buscarse alternativas ilegales, como fumar crías de focas monje.

Y por último, la más temible de todas las plagas divinas: todos los despertadores sonaban a las 6:58 de la mañana. De ahroa en adelante, los "JOdíos" tendrían que empezar a acostarse antes... a las 6:57.

En fin, que con tanta plaga y tanta penuria... los "JOdíos" decidieron coger sus cuatro cosas, literalmente, y largarse de allí. Así que dicho y hecho. Todos partieron de sus poblados, y tomaron rumbo al paraíso, a la tierra prometida. Y como en la autopista siempre se forma un atasco del copón, decidieron pillar el tren, que además es más ecológico.


(Continuará...)



(Fragmento de la Javiblia)

16 April 2009

Génesis

La Javiblia

Y dijo Dios: hágase la luz. Y nació Endesa. Y vio Dios que era buena... hasta que a los dos meses le llegó la primera factura. Fue cuando Dios creó los créditos. No le quedó otra que hipotecar el destino de la humanidad para pagar ese primer facturón de luz.

Entonces Dios dijo: hágase la noche durante 8 o 10 horitas, y así me ahorro un pico en iluminación. Y vio Dios que la noche era bonita... y sobre todo barata.

Siglos después los hombres descubriríamos que, además de bonita y barata, la noche era buena (y así nacieron los bazares). Y es que, como dijo el profeta: "La noche me confunde". Y esa es la única vía de ligue de la inmensa mayoría de humanos.

Separó Dios el cielo de la tierra y... ¿qué encontró? Efectivamente, una moneda de cinco duros (por aquél entonces aún no había entrado en vigor el euro) y un pimiento del padrón.

Dios creó la hucha del cerdito para guardar sus cinco duros. Y luego cogió el pimiento del padrón y se lo comió de un bocado... y seguidamente se cagó en todo lo que se meneaba. Obviamente, como él era lo único que se meneaba, se cagó en Dios. Con lo que con una simple cagada, Dios creó las montañas y las blasfemias.

Separó entonces Dios el mar de la tierra, para poder echar un trago y bajar el picor del pimiento dichoso. Craso error, ya que todo el mundo sabe que: el agua fría con el pimiento del padrón, da como resultado quedarte sin tracto digestivo. Con lo que Dios creó la afonía y las diarreas... y tres o cuatro blasfemias nuevas.

En su desesperación, echó el aliento en una explanada llena de dodos y ñus, y creó el infierno. Y de paso extinguió a los dodos, que eran un coñazo, y también comenzó la leyenda negra de los ñus ( véase http://www.youtube.com/watch?v=uCoMAyr5-Ms ) .

De la catástrofe sólo se libraron tres ñus, una cucaracha hermafrodita, un poto con dos hojas (del cual descienden todas las especies vegetales que conocemos ahora), y Jordi Hurtado, que por aquél entonces presentaba el magazine matinal de God-TV.



De los ñus, uno al que en su casa lo llamaban Lucy, se pilló tal cabreo que echó dos manos sólo para darle un coski a Dios. Los otros dos se hicieron un chalecito a la vera del infierno, que se estaba muy calentito, y se pasaron la vida perpetuando la especie. Se llamaban Adán y Eva, y fueron los que pidieron a Dios que creara a
la Supernanny, porque un hijo les salió hecho un auténtico cabroncete, y el otro era un completo gilipollas.

Ahora saldrán los evolucionistas, darwinistas, dentistas... Diciendo que no es cierto, que el hombre viene del mono... Para empezar, el hombre normalmente viene de comprar tabaco. Y para seguir, con tantos años de investigación ha quedado patente que la teoría de Darwin (que es gerundio) tiene muchos cabos sueltos. Por ejemplo: los gorilas molan. Por el contrario, si admitimos que descendemos del ñu, todo cobra sentido. Por eso la raza humana consiste básicamente en una panda de
desgraciados.

En fin, que me pierdo en divagaciones sin sentido.

Estábamos en que Dios creó el infierno al echar el aliento de comer pimientos del padrón sobre un solar. Después de esta indigestión, Dios se echó a dormir la siesta.

Y en esas estamos, en plena siesta divina, evolucionando desde el ñu y criando pequeños cabroncetes y futuros gilipollas a la vera del infierno.

Hasta que Dios se despierte de la siesta, y le de por merendar. Y se de cuenta de que nos hemos jalado toda la Nocilla en estos pocos millones de años. Entonces vamos a ver lo que es la ira divina y el apocalipsis.





FIN DEL GÉNESIS





(Fragmento de la Javiblia)



Un saludo.